domingo, 27 de julio de 2014

La relación maestro-alumno

Profesión Maestro


                   La relación maestro – alumno
Es importante saber que no hay maestro sin alumno y viceversa, lo que se aprende, lo que se avanza, lo que se reclama, lo que se construye, lo que se retrocede, lo que se celebra.
Es así como lo que nos atañe ocurre en el campo de una relación; si no se da ese mano a mano entre el alumno y su maestro, las propuestas pedagógicas que se elaboran quedarán como una simple producción virtual.
En un contexto más amplio que incluye las relaciones humanas en el aula, la escuela, la sociedad, y el aula, la escuela, la sociedad y el modo de vincularse que tienen los sujetos con el saber y la cultura.
Además, hay que añadir las relaciones específicas con las autoridades escolares y los padres de familia, siempre presentes entre el maestro y el alumno. Teniendo en cuenta que el recuerdo que dejo un profesor en la infancia del alumno determinará su estilo de enseñanza como modelo a seguir.
Los profesores, por su parte, frecuentemente hacen referencia a lo árido de la tarea, a lo difícil que pueden ser pocos alumnos, al poco agradecimiento que obtienen de su parte, además, es común escucharlos quejarse de las condiciones económicas en las que trabaja, de la falta de apoyo y reconocimiento de las autoridades, de las exigencias o la falta de colaboración de los padres.
Gran parte de nuestros procesos mentales no ocurren a la luz de la conciencia sino que están regidos por deseos inconscientes. Guardamos hay contenidos que no son aceptables por conciencia y que luchan permanentemente por salir. Pueden no gustarnos algunos contenidos, pero no por ello dejan de estar presentes.
Los maestros habitualmente hacen referencia a las exigencias de su profesión, que dé todo lo que pueda y lo mejor que pueda. Gracias a este sacrificio existen hoy en día los derechos del maestro y el deber del alumno, aunque la relación entre alumno – maestro se puede interpretar en una relación de dominación-sumisión, no debe parecer tal, porque de ser tan evidente el aula se convertiría en un campo de guerra.
Para mitigar el conflicto en esta relación hay que establecer un clima de confianza donde se pueda dar un intercambio permanente y amigable entre el profesor y el alumno. Es una relación que se podría traducir en amor, odio y poder.
1.2-         El deseo de saber.
Los pedagogos reconocen, que lo esencial para despertar el interés y el deseo de saber en los niños es elaborar métodos y técnicas con el fin de animarlos; gracias a los avances de los aspectos que inciden en la educación se ha creado un ambiente estimulante en el cual se incentivan a los niños con el propósito de acercarlos a los conocimientos de una manera atractiva y de este modo lograr un aprendizaje exitoso, ya que el alumno manifiesta la capacidad de pensar por sí mismo y de este modo descubrir sus propias respuestas acerca de los asuntos importantes de su vida.
El deseo de saber es una de las nociones psicoanalíticas que tiene más aplicaciones en la educación pero para que de resultado hay que conocer sus leyes, no es una decisión voluntaria pues es producto de una colaboración con el inconsciente.
El deseo de aprender es algo voluntario en el cual el alumno debe tener las herramientas necesarias para dirigir su atención a la obtención de conocimientos.
1.3-         La Soledad en el aula
El éxito de un maestro dependerá de controlar la ansiedad ante los alumnos puesto que puede intervenir en la sensación de soledad ante el grupo lo que se traduce como un desamparo difícil de compartir, además, se pone en juego la posición y la relación entre el maestro y las autoridades escolares, su imagen y el miedo de no ser capaz de manejar las dificultades de no poder guiar eficazmente el trabajo, de no mantener un clima de confianza en el aula y de mostrar debilidad ante sus alumnos.
1.4-         La imagen de sí mismo
Todo maestro utiliza los medios a su disposición con el fin de estimular la reflexión en los alumnos, la comprensión, el dominio y la aplicación del conocimiento, a la vez que alienta la confianza de los alumnos en si mismos. A su vez este debe ser comprensivo, saber escuchar los problemas personales, aclarar dificultades de aprendizaje y ser afectuoso. Donde, esta última imagen, es una ficción; es un personaje construido en condiciones idóneas.
Esta es una imagen denominada “imagen comercial”, en la que  alguien se hace ver eficaz, capacitado, competitivo, enérgico y de dominio de sí mismo; básicamente, una imagen que se rige por los criterios del mercado y bajo las exigencias que los maestros llegan a tener, estos construyen esta imagen idealista y a su vez inoperante, llegan a dejar de saber quiénes son en realidad.

El educador debe mantener una alta autoestima logrando el equilibrio para enfrentar los casos que se le presenten con los alumnos, lograr una buena comunicación con el grupo, utilizar sus propios métodos de acuerdo al grupo y efectuar una transformación mutua en esta relación educativa.

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