Profesión Maestro
La
relación maestro – alumno
Es
importante saber que no hay maestro sin alumno y viceversa, lo que se aprende,
lo que se avanza, lo que se reclama, lo que se construye, lo que se retrocede,
lo que se celebra.
Es
así como lo que nos atañe ocurre en el campo de una relación; si no se da ese
mano a mano entre el alumno y su maestro, las propuestas pedagógicas que se
elaboran quedarán como una simple producción virtual.
En
un contexto más amplio que incluye las relaciones humanas en el aula, la escuela,
la sociedad, y el aula, la escuela, la sociedad y el modo de vincularse que
tienen los sujetos con el saber y la cultura.
Además,
hay que añadir las relaciones específicas con las autoridades escolares y los
padres de familia, siempre presentes entre el maestro y el alumno. Teniendo en
cuenta que el recuerdo que dejo un profesor en la infancia del alumno determinará
su estilo de enseñanza como modelo a seguir.
Los
profesores, por su parte, frecuentemente hacen referencia a lo árido de la
tarea, a lo difícil que pueden ser pocos alumnos, al poco agradecimiento que
obtienen de su parte, además, es común escucharlos quejarse de las condiciones económicas
en las que trabaja, de la falta de apoyo y reconocimiento de las autoridades,
de las exigencias o la falta de colaboración de los padres.
Gran
parte de nuestros procesos mentales no ocurren a la luz de la conciencia sino
que están regidos por deseos inconscientes. Guardamos hay contenidos que no son
aceptables por conciencia y que luchan permanentemente por salir. Pueden no
gustarnos algunos contenidos, pero no por ello dejan de estar presentes.
Los
maestros habitualmente hacen referencia a las exigencias de su profesión, que
dé todo lo que pueda y lo mejor que pueda. Gracias a este sacrificio existen
hoy en día los derechos del maestro y el deber del alumno, aunque la relación
entre alumno – maestro se puede interpretar en una relación de
dominación-sumisión, no debe parecer tal, porque de ser tan evidente el aula se
convertiría en un campo de guerra.
Para
mitigar el conflicto en esta relación hay que establecer un clima de confianza
donde se pueda dar un intercambio permanente y amigable entre el profesor y el
alumno. Es una relación que se podría traducir en amor, odio y poder.
1.2-
El
deseo de saber.
Los
pedagogos reconocen, que lo esencial para despertar el interés y el deseo de
saber en los niños es elaborar métodos y técnicas con el fin de animarlos;
gracias a los avances de los aspectos que inciden en la educación se ha creado
un ambiente estimulante en el cual se incentivan a los niños con el propósito
de acercarlos a los conocimientos de una manera atractiva y de este modo lograr
un aprendizaje exitoso, ya que el alumno manifiesta la capacidad de pensar por sí
mismo y de este modo descubrir sus propias respuestas acerca de los asuntos importantes
de su vida.
El
deseo de saber es una de las nociones psicoanalíticas que tiene más
aplicaciones en la educación pero para que de resultado hay que conocer sus
leyes, no es una decisión voluntaria pues es producto de una colaboración con
el inconsciente.
El
deseo de aprender es algo voluntario en el cual el alumno debe tener las
herramientas necesarias para dirigir su atención a la obtención de
conocimientos.
1.3-
La
Soledad en el aula
El
éxito de un maestro dependerá de controlar la ansiedad ante los alumnos puesto
que puede intervenir en la sensación de soledad ante el grupo lo que se traduce
como un desamparo difícil de compartir, además, se pone en juego la posición y
la relación entre el maestro y las autoridades escolares, su imagen y el miedo
de no ser capaz de manejar las dificultades de no poder guiar eficazmente el
trabajo, de no mantener un clima de confianza en el aula y de mostrar debilidad
ante sus alumnos.
1.4-
La
imagen de sí mismo
Todo maestro utiliza los medios a su disposición con
el fin de estimular la reflexión en los alumnos, la comprensión, el dominio y
la aplicación del conocimiento, a la vez que alienta la confianza de los
alumnos en si mismos. A su vez este debe ser comprensivo, saber escuchar los
problemas personales, aclarar dificultades de aprendizaje y ser afectuoso.
Donde, esta última imagen, es una ficción; es un personaje construido en
condiciones idóneas.
Esta es una imagen denominada “imagen comercial”, en la que
alguien se hace ver eficaz, capacitado, competitivo, enérgico y de
dominio de sí mismo; básicamente, una imagen que se rige por los criterios del
mercado y bajo las exigencias que los maestros llegan a tener, estos construyen
esta imagen idealista y a su vez inoperante, llegan a dejar de saber quiénes
son en realidad.
El educador debe mantener una alta autoestima
logrando el equilibrio para enfrentar los casos que se le presenten con los
alumnos, lograr una buena comunicación con el grupo, utilizar sus propios
métodos de acuerdo al grupo y efectuar una transformación mutua en esta
relación educativa.